Qhaqoy, el arte del masaje andino al descubierto

QHAQOY, EL ARTE DEL MASAJE ANDINO AL DESCUBIERTO

Por Arnaldo Quispe

Qhaqoy representa en el mundo andino el sistema de masaje por excelencia. Es una manifestación curanderil antiquísima que sobrevive al paso de los siglos. De acuerdo a la tradición andina, la cultura Inca perfeccionó este arte milenario, recogido desde las prácticas medicinales de culturas pre-Incas, es decir desde tiempos inmemoriales. Desde entonces, el arte Qhaqoy se ha conservado de manera intacta gracias al aporte del linaje curanderil de algunos maestros andinos.

Qhaqoy es un sistema de masaje holístico que considera la persona como unidad indivisible: que consiste en cuerpo, mente y espíritu. Debido a ello el masaje andino contempla un conjunto de estrategias, técnicas y herramientas que confirman esa unidad personal y que a la vez, permite sinergizar equilibrio, armonía y bienestar global.

La metodología Qhaqoy está centrada en la experiencia como fuente desarrollo personal. Este aspecto experiencial permite movilizar las energías personales de acuerdo a los objetivos perseguidos: concentrar o dispersar energía, cargar o descargar, potenciar o inhibir, abrir o cerrar, etc. Dentro de la cosmovisión andina, Qhaqoy se adapta a los principios de yanantin y masantin, por medio de los cuales el masaje converge como complemento o suplemento de otros procesos integradores del bienestar andino (allin kawsay).

Por el momento, el sistema Qhaqoy viene siendo transmitido por pocos maestros curanderos, herederos de esta milenaria tradición. Una de las razones por las cuales se ha decidido desvelar este sistema de masaje, es debido a la decisión de compartir la medicina andina como recurso terapéutico autóctono, que bien merece un espacio en los contextos culturales extranjeros contemporáneos. La razón por la cual no existan centros de enseñanza del masaje responde al hecho de conservar la tradición de la manera más pura y elemental posible, que permita que el masaje se transmita de padres a hijos, de maestro a alumno, es decir de persona a persona.

Los maestros de la tradición andina hoy por hoy muestran disponibilidad para interactuar en otros contextos medicinales, pero al hacerlo exigen un mínimo de respeto, cordura y aceptación, de modo que se asigne a las tradiciones andinas un espacio propio y valor medicinal. La transmisión de conocimiento es un acto de reciprocidad (ayni), por el cual el maestro tiene el deber sagrado de instruir a sus discípulos y estos tienen el deber igualmente sagrado de proteger y valorar lo aprendido.

Mediante el concepto de reciprocidad andina o ayni se afirma que las tradiciones deben ser transmitidas a personas dignas que presenten apertura mental y que sobre todo sepan valorar los conocimientos ancestrales. Una persona digna merecedora de los conocimientos de la tradición andina es aquella que recoje, protege y refuerza las practicas con desapego, decisión y solemnidad.

Qhaqoy se basa además en la estrecha relación del hombre con la naturaleza, por el cual se van a emplear recursos naturales que de alguna manera deben recordar esta relación simbiótica. Qhaqoy considera a la persona como un ser en donde fluyen energías, de dentro para fuera y viceversa. Intervenir en este nivel energético permite en numerosos casos, tener un ángulo de visión más amplio para descubrir la cura de algún malestar que influye en la unidad cuerpo, mente y alma. Qhaqoy considera además que las personas como seres energéticos, pueden interactuar entre sí creando estímulos que despierten al gran sanador interno que mora dentro de cada uno de nosotros, de este modo la influencia corporal externa tiene una importancia crucial en este tipo de arte-masaje.

Si bien es cierto Qhaqoy es el arte del masaje andino que considera en su práctica creativos e innumerables recursos, de igual manera respeta las otras tradiciones y prácticas afines, con las cuales no compite ni desvirtúa, muy por el contrario Qhaqoy es el arte que une y que consolida la visión holística del masaje, que en la actualidad es finalmente entendida como una practica preventiva e integradora de la experiencia humana.

Fuente: http://www.takiruna.com

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