Tamborcito

TAMBORCITO

Por Arnaldo Quispe

La sesión avanza y después de la segunda hora llegan las visiones profundas. Esto supone cantos más orientados al reencuentro, al retorno o regreso al centro, para desde allí verlo todo o quizás nada. El sonido del tambor y el canto espontáneo llegan y entran en sincronía con cada gesto que va saliendo al paso, la voz que sale de lo profundo se crea en el momento que la conexión con la medicina se intensifica, esta voz emerge espontánea, libre, creativa e informal.

En el icaro Tamborcito – puesto que no he podido llamarlo de otra manera – hay un sentido muy simple, el intento de sincronizar con el tambor, aunque lo que suena no es precisamente un tambor, aunque cualquiera pueda suponer que se trata de uno, es más bien un «djembe» de origen africano pero hecho en Cusco, este instrumento últimamente me acompaña durante mis sesiones con la abuelita.

En el icaro, surge un mensaje, una señal con la maestra detrás del símbolo, dentro del campo, en la profundidad del viaje visionario. El viaje es un pretexto para reencontrar el momento dorado, aquél momento de expansión, de crecimiento y ampliación de la consciencia, este llega de la mano de la sincronia de los icaros, uno se da cuenta del poder de los icaros cuando los psiconautas confirman el efecto que ello les produjo durante la sucesiva fase de integración. Esto nos habla que los cantos (el sonido) puede influenciar, conducir, interiorizar e intensificar el viaje en armonía con la energía del campo creado.

El icaro espontáneo es un tipo de canto que personalmente practico, desde que me declarara autónomo y viajero de mis propios viajes, desde que decidiera viajar con mis propios sueños y con la fuerza que se va sumando al avión que comenzó a despegar desde hace ya unos 20 años, tiempo en donde vamos pilotando este tipo de experiencia transpersonal. Si tuviera que definir un concepto de canto espontáneo, pues no me queda otra que ser espontáneo, casi al límite de improvisar y decir que emerja lo que quiera salir, lo que quiera brotar, esto es parte del campo creado y minado.

El canto espontáneo es una forma de expresión del alma, este sale con el espíritu de un tipo de música de trance, de viaje desconocido dentro de lo conocido, este se crea, no ha existido sino hasta cuando viene recitado, expuesto a la luz de la noche, con la energía de los presentes y de lo que recoge durante la apertura del espacio sagrado del intento. En un momento dado el canto lo es todo, va llegando y empoderando conforme la empatía con la sinergía del grupo se va confirmado y las mejores alianzas van llegando.

Es cuando la mente se expande y la curación va abiendo paso a la sanación profunda espiritual.

Fuente: www.takiruna.com

Link del «tamborcito»: https://youtu.be/KMHRVIRPMyM

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