CUENTO REIKI PARA NIÑOS

Esta es la historia de una lucecita blanca, pura y brillante que tiene alas de mariposa.

Vive en el Universo con cientos de miles de lucecitas blancas puras y brillantes con alas de mariposa que son sus hermanas. Estas lucecitas blancas se llaman Reiki y son mágicas. Su trabajo consiste en limpiar, curar y dar esplendor a los seres vivos que habitan en el planeta Tierra. Para que las lucecitas Reiki lleguen hasta los humanos y les puedan ayudar a sentirse mejor, llegaron a un acuerdo con un maestro japonés llamado Sensei Usui.

Sensei Usui, era un señor muy compasivo que quería erradicar el sufrimiento de la faz de la Tierra. El deseaba con todo su corazón que no hubiera enfermedad, ni dolor, ni padecimientos. A Sensei Usui le encantaba pasear por un monte precioso que hay en Kyoto, llamado el Monte Kurama.

Dice la leyenda que en el Monte Kurama habitan unos buenos espíritus protectores que ayudan a todo aquel que tenga el corazón puro y cuyas intenciones sean nobles y generosas. Un buen día, Sensei Usui subió al Monte Kurama decidido a no bajar de allí hasta que no encontrara la solución para ayudar a los seres que sufren.

Se sentó al pié de un hermoso árbol y allí se quedó meditando y confiando en que el buen espíritu que habita el Monte Kurama le ayudara. Y así fue. El Buen Espíritu comprobó que sus intenciones eran buenas y que era perseverante, paciente y sobre todo que tenía fe, ya que llevaba varios días sentado debajo del árbol sin moverse, sin comer ni beber, en estado meditativo a la espera de una respuesta. ¡Qué valeroso!

Fue entonces cuando el Buen Espíritu le habló de la existencia de las lucecitas blancas puras y brillantes con alas de mariposa. Le contó que eran muchas y mágicas y que podía ayudarle a curar a los seres sintientes que habitan en el planeta Tierra. Le dijo como contactar con ellas para que acudieran a su llamada. También le dijo que él sería el portador de esa sabiduría y que tendría que transmitirla a aquellos seres humanos de corazón puro y generoso que estuvieran dispuestos a ayudar a esas lucecitas a venir cuando se las llamara. Porque resulta que las lucecitas Reiki, necesitan venir a través de ellos, pasar por esos corazones valerosos y salir por las palmas de sus manos en forma de calorcito reconfortante.

Sensei Usui se puso muy contento y bajó a contar a sus mejores amigos la buena noticia. Curiosamente, no tenía ni hambre ni sed, a pesar de llevar varios días de ayuno. ¡Tal era la dicha y la felicidad que sentía en su corazón!. Sensei Usui no se olvidó de agradecer al Buen Espíritu del Monte Kurama la ayuda prestada y siempre que podía iba a rezar allí. Porque al Buen Espíritu le gusta charlar con todo aquel que quiera contarle sus cosas. Para eso está, es su trabajo y le encanta hacerlo… ¡Si no se aburre como una ostra!

Y esa es la historia de la Lucecita blanca pura y brillante llamada Reiki que viene a visitarte.
Y ahora cierra los ojitos y siente como Reiki, con sus alitas de mariposa va entrando por dónde ponga mis manos. No tienes que hacer nada. Solo soñar.

Colaboración: Mercedes Perez.

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