Reingeniería espiritual

REINGENIERIA ESPIRITUAL

Por Arnaldo Quispe

En las actuales circunstancias millones de personas adultas se cuestionan la imposición familiar del bautizo religioso infantil, algo ritual, tradicional y hasta festivo en su momento. Sin embargo, cuando la persona es adulta aún siendo bautizada raramente acude o profesa en la práctica la religión pre-seleccionada. Más aún muchas personas continuan insistiendo en ser “católicos” solo por el hecho de ser bautizados, más son ajenos a los sacramentos, mandamientos y las ceremonias litúrgicas. Las iglesia oficial o formal occidental viene afrontando una crisis de fé sin precedentes, proporcional a la deserción e inserimento en otras alternativas religiosas de parte de los feligreses. Es clásico el ejemplo de conversión de la familia católica a la evangélica o protestante.

Las propuestas innovadoras religiosas continuan emergiendo. Hoy por hoy, hay una gran variedad de alternativas, antes se las llamaban sectas, ahora con los derechos humanos e internacionales tienen el rango de religión y los estados democráticos supuestamente defienden y protegen la opción elegida. Digamos que en los últimos 50 años nace este “boom” de crear la propia iglesia, para el propio grupo, con las propias reglas, dentro del propio sistema. Las nuevas alternativas no tendrían adeptos sino fuese por la necesidad humana que hace que las personas tengamos “hambre de fé”, es decir de creer en algo, convivir en un sistema social y mantenerse activos espiritualmente. Por ello, muchas personas se apuntan en una o más iglesias inclusive.

En el medio de esta crisis religiosa surgen los movimientos de espiritualidad universal, la inserción de religiones orientales, el chamanismo y las propuestas de “nueva era”, que intentan integrar espiritualidad con religiosidad, ritualidad con misticismo, cultura y tradición ancestral. La respuesta no se ha dejado esperar, aún a pesar que hay cierto desorden y un sendero que requiere claridad, propósito y convergencia, son miles de personas que declaran sentirse espiritualmente satisfechos participando de estos grupos o movimientos. Veamos algunas de las características de estos movimientos:

a) Una de las características más importantes de estas últimas propuestas son su flexibilidad de fé y la postura ecléptica, pues permiten que las personas se integren a los diferentes grupos, aún cuando se continue profesando una o más religiones u otras prácticas espirituales.

b) Otra carcaterística es la libertad de pensamiento, de acción y de fé, pues los nuevos fieles pueden elegir ingresar o salir en cualquier momento y no hay mayores reglas que las de la autenticidad y ser valorado por lo que se es, de la mano con la expresión del “sentirse bien”.

c) Las nuevos paradigmas incorporan el valor hacia la naturaleza vital, hacia la importancia de la madre tierra y los elementos que la componen. En este aspecto las personas se reintegran a la naturaleza luego de años de divorcio o vida artificial.

d) Un aspecto importante es que las nuevas tendencias empoderan al participante haciéndolo protagonista de su propio argumento de vida, es decir es la persona el autor de su propio guíon existencial.

e) Quizás no menos importante es la dinámica interactiva de cada propuesta, pues con ello las personas logran expresarse y exteriorizar su potencial creativo, explorando todas y cada una de sus dimensiones personales.

f) Por último, el cuerpo integral que era el gran olvidado, ahora renace y cobra mayor importancia y tratamiento para las nuevas opciones. Con ello la sexualidad humana se reintegra al sendero de la vida plena, el misticismo y la espiritualidad. Atrás quedan los tabúes, prejuicios y condicionamientos religiosos.

El desorden aparente es propio de un movimiento nuevo, que comienza a tomar forma y fuerza mundial. La idea es que cada propuesta sea respetada y tenga la oportunidad de desarrollarse en cualquier contexto. Por ello, me permito mencionar algunas de los principales obstáculos que se tendrán que superar conforme la demanda social emergente se integre activamente en cada alternativa:

a) Los líderes de cada movimiento son seres humanos como cualquiera de nosotros. Para estar de acuerdo en esto hay que partir de la base que las personas que mueven grupos e influyen espiritualmente en los demás, tienen una  hoja de vida “humana”, es decir son de carne y hueso. Por ello, hay que desmitificar el fenómeno de inflación del ego divino y narcisismo de algunos líderes.

b) Es de mayor garantía fiarse de movimientos que cuenten con asociaciones debidamente registradas y conformadas por otras personas que tengan solvencia moral y profesional.

c) Las pésimas referencias de algunos maestros espirituales y chamanes urbanos hacen suponer que debamos tener los ojos bien abiertos al respecto. Pues como se dice: “el hábito no hace al monje” y pueden haber personas inescrupulosas que intenten aprovecharse del momento y de las circunstancias.

d) No todo lo que llega es un paso obligatorio. El hecho que nuevos libros, seminarios y técnicas nos hablen de otras tradiciones y fuentes de conocimiento no hace suponer que debamos estudiar y profundizar en todo y cada uno lo que pasa en frente de nuestros ojos. Cada proceso debe llegar espontáneamente a nuestra vida y en el momento oportuno.

e) La espiritualidad es un estilo de vida y no se adquiere el rango de “espiritual” asistiendo a cursos o seminarios intensivos de fines de semana. El maestro o guía espiritual surge luego de períodos y experiencias iniciáticas generalmente de largo plazo, precedidos de maestros auténticos.

f) No contradecir espiritualidad y vida cotidiana. La persona que se percibe espiritual tiene el deber sagrado de estar permanentemente conectado a la tierra y, con ello a la vida cotidiana. No es posible ser espiritual y dejar de lado las responsabilidades de los roles conyugales, familiares, laborales, económicos y hasta sociales. En este aspecto “coherencia” es la palabra mágica.

g) Seguramente algunos preceptos espirituales suelen ser mal interpretados y pueden dar lugar a un libertinaje que puede llegar a ser desmedido. Por ejemplo, la sexualidad es una vía que merece sacralidad y respeto. Por ello, no es conveniente pasar de un extremo a otro. Lo es sí conocer el cuerpo y explorar en condiciones adecuadas este aspecto personal muy íntimo.

h) Ninguna terapia o fórmula espiritual moderna puede crear dependencia en sus adeptos, pues el apego es una vía que contradice al amor universal y los condicionamientos no hacen sino suponer ausencia de autenticidad y crédito místico.

Gracias a estos puntos tratados llegamos a lo que yo llamo “Reingeniería Espiritual”, tomando de Hammer-Champy (1994) el término empresarial “Reingeniería”, pues en un principio este paradigma suponía echar por tierra todo el contexto de las organizaciones y rediseñar cada aspecto para rendirlo más eficiente y productivo en el mercado competitivo. La reingeniería espiritual puede ser considerada como una técnica que permite clarificar los valores espirituales personales y como es obvio diseñar el camino para cumplir esa meta. La espiritualidad es una dimensión humana que no es ajena al orden y a la reorganización. Cada decisión que se tome responde al hecho de haber vivido una experiencia, es sobre ella precisamente que las personas pueden lograr aprendizajes significativos y clarificar el contexto de lo que pretenden hacer y lograr. En la reingeniería espiritual las personas tienen la oportunidad de aceptar sus propias tendencias y afirmarse en ellas, en lugar de rechazalas o negarlas. Normalmente muchas personas tratan de enmascararse y hasta sacudirse del tema pues no tienen en claro o desconocen el momento espiritual en el que se encuentran.

Cabe agregar que no es sencillo aceptar el hecho de dejar ciertos condicionamientos de lado, pues el apego puede ser muy fuerte hacia ellos. En algunos casos pueden aparecer crisis existenciales merced a aceptar le inutilidad de ciertas creencias irracionales. Quizás esa es la razón más importante por la que se prefiere no profundizar y cambiar el orden de las cosas. Si una vida de infancia y niñez ha servido para inculcar el rechazo a la sexualidad o hacia el esquema del cuerpo, muchos adultos encontrarán dificultades en expresar íntegramente su sexualidad. Por otra parte, algunos devotos evangélicos vienen precedidos de problemas personales, familiares y económicos que no solo hicieron posible abrir la puerta de la conversión, sino que encuentran luego un sistema u órden rígido del cual es muy difícil salir por los compromisos adquiridos, pero principalmente por la idea de sentir culpa y deshonor.

En fin, la reingeniería espiritual permite reordenar la casa interna, porque toda forma de organización personal permite crecer. La clave de la reingeniería es que primero se crea en apariencia una atmósfera de caos, por lo menos las personas lo sienten así. Es hasta doloroso y angustiante ver pasar contenidos que hemos alimentado inútilmente por años, pero no deja de ser un camino curativo y auténtico, para lograr una espiritualidad sana y constructiva, porque como bien sabemos “luego de la tempestad viene la calma”.

Fuente: http://www.takiruna.com

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