El sami de la vida

sami arnaldoEL SAMI DE LA VIDA

Por Arnaldo Quispe – Takiruna

La vida es evolución, el tiempo avanza, este no se detiene y aunque a veces parece que retrocedemos un poquito, igualmente la vida continua su curso…

Hasta hace algunos años la espiritualidad oriental parecía haber resuelto todas las interrogantes y carencias espirituales del mundo moderno occidental, hoy que se sabe de la existencia del camino rojo, esta constituye una frase potente que resuena fuerte y que promueve en esencia el nivel de integración. Los pueblos originarios de América continental comienzan a ser escuchados con mayor fuerza a través de su conocimiento, cultura, tradición, medicina y espiritualidad. El camino rojo es la tercera fuerza espiritual que impulsa la integración de los pueblos autóctonos y cuya filosofía génesis se centra en la alianza permanente de la humanidad con la esencia de la madre tierra.

La tradición espiritual andina es uno de los ejes centrales del camino rojo y es vista en la actualidad como una rica fuente de sabidurías y prácticas ancestrales vigentes hasta el día de hoy. Por ejemplo, por una parte los maestros de la nación Q’eros, guardianes de estos conocimientos vienen difundiendo estas tradiciones en el mundo entero y por otra parte miles de personas viajan año a año al territorio andino para sintonizar con la esencia espiritual de la pachamama, la madre tierra andina.

Una de las más importantes tradiciones andinas, la escuela del Kawsay Puriy propone el SAMI de la vida, para referirse a la energía sutil en su estado de pureza o refinamiento. Para la tradición andina la energía es una sola, a decir de la ley de conservación de energía, esta no se crea ni se destruye, solo se transforma, esta energía se encuentra en permanente dinamismo, viaja, se desplaza, cambia de estado, de vibración, de forma, etc. En el mundo andino el sami es un estado de energía sutil que implica renovación, armonización y bienestar, esta energía sami es complementada con su contraparte jucha, siendo esta última un tipo de energía con una cualidad de naturaleza menos ligera, es decir pesante, densa y hasta tóxica.

Los andinos han propuesto esta simbiosis sami-jucha a partir de la convivencia estrecha con la madre tierra, el kawsay que es la energía viviente, en su forma de sami eventualmente se cargará con la experiencia cotidiana, es decir tomará la forma de jucha y viceversa, al reciclarse el jucha con la ayuda de la madre tierra tomará la forma de sami. Es una suerte de reciclaje o feedback, compuesto de ciclos precisos. Cuando el kawsay pacha es sami la cualidad es refinada y cuando es jucha es pesante, así de simple. En el mundo andino no hay un estado de pureza ni pesantez absoluto, normalmente la energía sutil que se va generando o cambiando forma ya va tomando el aspecto de su contraparte. Si por ejemplo el sami se va cargando o agotando durante el día esto implica que va entrando en su proceso de jucha de manera paralela. Funciona como la muerte misma, pues desde el momento del nacimiento, cualquier entidad viviente va muriendo día a día hasta tornarse jucha con la muerte propiamente dicha. Para los andinos la muerte es solo un pasaje a otra dimensión espiritual, pues el alma viaja ya sea al mundo superior o al inferior, en cualquier caso la cualidad energética se regenerará en sami nuevamente y viceversa.

El sami de la vida que fue antes jucha, en cualquier caso es un tipo de vibración que es comparable a la medicina, las personas se curan cuando limpian su cuerpo de energía pesante y la hacen reciclar por más sami. Hay dos maneras maneras en que esta energía se recicla, una es un proceso natural y la otra es un proceso artificial en el cual se provoca o modifica este cambio para surtir un efecto más potente o deseado. En el proceso natural de generación de sami, este se da mayormente en el reposo nocturno, el sueño es la principal vía de reciclaje de energía, lo es también en menor medida la siesta, el aseo, ejercicio, actividad física o relajamiento, etc. Mientras que el proceso artificial está constituido por las técnicas energéticas que los maestros y ancianos andinos conocen y conservan desde tiempos primigenios.

Las técnicas energéticas andinas son propiciatorias de sami

Estas técnicas son una ayuda para impulsar la regeneración de jucha en sami cuando el exceso se produce en cantidades abrumadoras, muchas veces la propia condición humana impide un reciclaje natural deseable y la cronicidad del estado jucha dominante puede ser fuente de bloqueo energético y por consecuencia el inicio de conflictos en el sistema psicosomático, que no tarda en responder con sintomatología. La intervención se hace pertinente toda vez que se observa cronicidad del jucha, es decir cuando este tarda demasiado en reciclarse o lejos de regenerar en estado sami, viene siendo atacado por instancias productoras de jucha de manera perversa e inusual.

Casi siempre los patrones generadores de mayor jucha son de orden interno más que por factores externos, son constituidos por propios miedos o problemas complejos de la mente no resueltos en edades más tempranas. En el mundo andino el ser humano es visto como un mar de experiencias en donde el mayor ordenador está constituido por su practicidad y su misticismo hacia el contexto que le rodea, en este caso los apus, estos son espíritus tutelares de este orden mágico vital. La ausencia de relación con los apus y el contexto andino propicia el rompimiento de este orden natural, cuanto mayor es el alejamiento hacia el proprio hábitat y la tradición andina, mayor será la posibilidad de autogeneración de jucha crónico. Los rituales de paso o iniciaciones karpay en este caso, son una suerte de reconciliación con los espíritus tutelares y la madre tierra, estas ceremonias son propiciadoras de sami ya que reinstauran la convivencia sagrada con la pachamama.

El sami de la vida es un derecho humano, ello nos permite el perdón y la limpieza necesaria para agradar la propia vida y conducirla con propósito por aquello conocido como felicidad o iluminación. En el mundo andino el sami de la vida comienza con la llegada de un nuevo día, en relación a las estaciones está asociada a la primavera aunque de igual modo al paso de la estación seca andina. En relación a género pertenece al estado Inti o kawsay pacha masculino y el reino dimensional por excelencia es el hanak pacha, el mundo superior andino, en donde gobierna la pureza y los seres iluminados. El sami es sinónimo de pureza, de abundancia, iluminación y amor.

Fuente: http://www.takiruna.com

2 comentarios sobre “El sami de la vida

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