El lado constructivo del sincretismo

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EL LADO CONSTRUCTIVO DEL SINCRETISMO

Por Arnaldo Quispe

El sincretismo es una palabra empleada en la antropología cultural, etnohistoria y folklore para referirse al “proceso de mestizaje y transculturación que se produce a partir de la unión de distintos pueblos, razas, creencias y tradiciones culturales, y que arrojan como resultado una nueva identidad cultural híbrida, mestiza, con características y elementos propios de todas las culturas que se fusionaron“. Este concepto parece ser bastante aceptado en el mundo moderno, aunque quede aún rezagos o reacciones que dan cuenta de realidades paralelas que niegan o rechazan una u otra cultura específica, aduciendo la búsqueda y reencuentro con una identidad originaria, autóctona y única. Estos movimientos vienen siendo considerados como de “resistencia”.

Las manifestaciones que caracterizan las nuevas sociedades latinoamericanas son casi en su totalidad de mestizaje y el mosaico etno-cultural resultado de las fusiones es por demás muy amplio y rico de posibilidades. Esto se ve reflejado en la arquitectura, el lenguaje, las ciencias, las artes, las vestimentas, la gastronomía y todo quehacer cotidiano humano. En el caso latinoamericano y andino en particular la influencia de la presencia europea es innegable a partir de la invasión española y el resultado hoy en día es un sincretismo “asfixiante” de quinientos años de antigüedad. En una sociedad tan variopinta como la peruana los procesos de sincretismo se han extendido en mayor y menor medida de acuerdo a las zonas de acceso principalmente geográficas, de modo que numerosas ciudades y culturas de la costa y hasta de los Andes han sido sometidos casi por entero a estos nuevos procesos de cambio, conocidos técnicamente como transculturización. Se considera que en la selva amazónica este proceso de mestizaje haya sido un poco lento -hay que considerar ciertas etnias de difícil acceso-, por lo cual es posible que se conserve en mayor medida la pureza de ciertas tradiciones y focos etnoculturales, lo cual parece congruente con la realidad.

Una de las manifestaciones del arte cultural humano que se ha enriquecido con esta fusión de carácter histórico lo representa la música andina, que ha sabido adaptar a la perfección y de acuerdo a la idiosincracia local ciertos instrumentos musicales como el arpa, la guitarra y el violín. Estos instrumentos musicales de alguna manera han evolucionado en el pensamiento y quehacer del mundo andino cuya historia se pierde en la memoria colectiva de los pueblos. José María Arguedas por ejemplo, en sus trabajos de campo daba cuenta de manifestaciones de música altoandina representada por guitarra, arpa y violín, esta testimonianza data de la primera mitad del siglo pasado por ejemplo.

Hoy simple y llanamente el arpa, el violín y la guitarra instrumentos musicales de origen euroasiático parecen haber encontrado una nuevo hogar entre las montañas andinas y una buena parte del sentimiento y pensamiento local viene a ser expresado mediante estos recursos. Solo basta escuchar la genialidad de numerosos músicos ayacuchanos por ejemplo cuando caracterizan la música andina tocada con estos instrumentos por demás considerados “universales”.

Probablemente la música ayacuchana haya llegado a ribetes de mayor complejidad e identificación con estos tres instrumentos musicales, debido a que hoy se valora la nostalgia y sentir de la voz cantada y también de la música instrumental, el cual presenta un corte melodioso de bellísimo logro, talento y cuyos resultados se dejan sentir hasta en los más duros o reacios corazones. Con el aporte de la música ayacuchana los instrumentos parecen hablar y describir sus propios sentires y el escenario tocado por la música se transforma en un contraste armonioso de folklore, danzas, emociones, aventuras exquisitas y hasta experiencias mágicas.

Sería fútil y hasta tonto hacer un elenco histórico de tantos músicos andinos han demostrado maestría con estos instrumentos musicales, pero en este espacio vamos a dar cuenta de algunos representativos como para dar solo un ejemplo de los argumentos tratados. En el arpa lo primero que me viene a la mente es el recuerdo -cuando niño- de la música de arpa y violín de los danzaq o danzantes de tijera de la sierra ayacuchana. Pero en este caso voy a mencionar a un arpista nato que lleva el nombre de Luciano Quispe, que según mi primera impresión hace sentir el arpa como si nos permitiera viajar en el tiempo-espacio y recordar quienes somos y porque estamos en esta tierra.

En el violín andino voy a mencionar a dos grandes músicos andinos, uno ya no se encuentra en cuerpo presenta y va en camino de ser una gran leyenda, que en este caso me refiero a Máximo Damián, un gran caminante y gran amigo del gran Arguedas. Todo grande. Luego puedo referirme a un maestro que empujando su carro de venta de helados jamás renunció a la idea de ser músico y hoy es una leyenda en carne viva… me refiero a Andrés Chimango, con toda la capacidad del músico de toda una vida, sabio y útil transmisor de maestría para las futuras generaciones.

En el tema de la guitarra voy a hacer referencia a dos músicos de notable talento que nos acompañan de igual manera desde las añoradas épocas infantiles, como son Raúl García Zárate y Manuelcha Prado, el primero solo de música acústica instrumental y el segundo músico cantautor de notable trayectoria vernacular. Sobre Don Raúl me temo que se lleva todos los elogios por su impecable trayectoria musical que ha sabido compartir con numerosos escenarios en todo el mundo, este personaje despliega la maestría y perfección de la guitarra fina ayacuchana, que incluso proprios y extraños la consideran como guitarra clásica peruana. En cuanto a Manuelcha, al cual alguna vez tocara la mano para saludarlo… debo decir que como la mano ostenta un arte musical suave, melódico y de fuerte sentimiento sobre todo si es acompañado con otros instrumentos y con la voz cantada en lengua quechua. No voy a dejar de mencionar la trayectoria artística del señor Jaime Guardia, que toca una variedad de la guitarra llamada en Perú Charango, este maestro cantautor es considerado el baluarte principal de este género musical.

Vamos a poner al final de este post algunos ejemplos de estos músicos mencionados, los cuales son videos de youtube, que para escucharlos, recomiendo que se de PLAY, PAUSE o STOP uno por uno. A disfrutar…

Fuente: http://www.takiruna.com

Luciano Quispe, arpista:

Máximo Damián, violinista:

Andrés Chimango, violinista:

Raúl García Zárate, guitarrista:

Manuelcha Prado, guitarrista:

Aquella noche en el Pi

catedral del pi.JPGAQUELLA NOCHE EN EL PI

Por Arnaldo Quispe

Cuando una canción llega al corazón antes que al oído se dice que es música para el alma. Probablemente este es el caso de “Agua de estrellas” canción emblemática contemporánea de la cultura de la madre tierra, de la Pachamama. Esta obra hecha canción sin embargo tiene su historia y se inspira en las tradiciones de las fiestas del agua en las montañas andinas de Lima. El compositor al que se le reconoce este pedacito de música medicina es el compositor Miguel Molina y el género originario la Hualina. Dicho se de paso una de las mejores versiones de la canción fue entregada recientemente en el CD “Paqcha sirena” de la mano del maestro Rolando Carrasco.

Basta haber viajado a las fiestas del agua de pueblos como San Pedro de Casta en la sierra de Lima para saber lo que se comparte y se vive cuando el agua deja de ser agua y es un elemento sagrado, respetado y honorado por medio de rituales y fiestas costumbristas que no hacen sino simbolizar en ejemplos el cuidado hacia esta rica tradición ancestral. Las fiestas del agua en los Andes centrales cuentan con valores asociados como el trabajo colectivo (mita), en la reciprocidad (ayni) y se funda en iniciaciones para nuevos Camachikos, los nuevos guardianes del agua.

En la canción la letra es muy simple y fácil de acompañar. Hoy se ha convertido en tema central de conciertos y recitales del reciente género musical llamado “Música medicina”. Una canción decimos simple y sanadora, cálida y acogedora, sencilla y sutil, capaz de limpiar las impurezas del corazón y bendecir con armonía cuando la conexión con la madre tierra nos lleva a estados relevantes de trance sanador en la montaña por ejemplo.

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Basilica Santa María del Pi (Barcelona)

“Una de las experiencias cumbres con este hito musical no fue precísamente en Perú, por extraño que parezca la canción que ya había escuchado en otras versiones años atrás, esta vez llegaría muy fuerte lejos de mi propia patria… era uno de esos días de peregrinaje de octubre del 2014 en una de mis montañas preferidas que lleva el nombre femenino Monserrat en Barcelona. Una vez de regreso en la ciudad y caminando por las calles del centro fui a parar con la Catedral del Pi para el recital de Ravi Ramoneda, sobre todo porque uno de sus músicos invitados Rafa Martinez era amigo mío…”

Música medicina, música de alguna parte del Hanak Pacha que nos hizo vibrar cada célula del cuerpo en resonancia con la esencia del ser interior. En un momento cumbre del éxtasis de música nos llegó “Agua de estrellas” como para completar un círculo mágico de encuentro con lo sagrado y con la madre tierra andina. Se trataba de una canción emblemática para la cultura andina interpretada nada menos que en una basílica principal de la iglesia católica en Cataluña y con la conexión absoluta de cientos de asistentes que colmaron la catedral y se dieron cita al recital de música medicina. Hoy esta pequeña experiencia es cumbre dentro de mis memorias de peregrinaje en Monserrat…

AGUA DE ESTRELLAS

Intérprete: Ravi Ramoneda y músicos invitados

En tus ojos de agua infinita
se bañan las estrellitas mamá

Agua de luz, agua de estrellas
Pachamama vienes del cielo

Limpia, limpia, limpia corazón, agua brillante
sana, sana, sana corazón, agua bendita
calma, calma, calma corazón, agua del cielo, mamá

Pachamama, Pachamama, madre tierra, Pachamama…

Versión: Ravi Ramoneda en la Catedral del Pi, en Barcelona Octubre 2014.