María Apaza, el retorno de la curandera

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MARIA APAZA, EL RETORNO DE LA CURANDERA

Por Arnaldo Quispe

Era un encuentro especial con María Apaza y era necesario preparar el terreno para ir a verla…

Maria Apaza a sus casi 88 años es la última descendiente de un linaje de curanderos andinos casi en extinción, ostenta el grado de Altomisayoc de las comunidades de la nación Q’ero.

Altomisayoc es un título casi inutilizado y hasta olvidado dentro de la tradición espiritual andina, que hace referencia a aquél (hombre o mujer) que ha sido elegido por la propia Pachamama para que lleve su propia voz y puedan ejercer como intermediarios con el mundo de los espíritus. La elección del Altomisayoc -que escapa al propio alcance humano- se realiza tradicionalmente con la caída de un rayo de manera fortuita. El iniciado que sobrevive a este acontecimiento tendrá un período de tiempo para decidir si aceptar o no este designio de la madre naturaleza, período luego del cual en el caso que opte por asumir este rol, tendrá que someterse igualmente al aprendizaje de la ritualidad andina y las pruebas de paso como si se tratara de cualquier otro sacerdote andino.

Para tomar contacto con María Apaza, por lo que ella es y lo que representa se necesita una gran apertura de la mente y del corazón. La energía primordial que corresponde en este caso es al poder del Munay, es decir la fuerza del amor y del corazón. La conexión con María Apaza se logra mejor a partir de la simplicidad y de despojar al ego de cuanta carga uno acumula para sentirse mejor. Con ella el contacto es muy sutil, de gran sensibilidad con lo cual uno logra recargar su propio burbuja con el samiy esencial de la Pachamama.

María Apaza parece haberse olvidado de las inclemencias del paso de los años y se presenta entre nosotros los mortales como un ser jovial, tan llena de vida como si se tratara de una niña. Ella nos deleita con su presencia, para sorpresa de todos todavía canta, baila y salta al ritmo de la música andina amenizada por la elegante flauta de su hijo Manuel.

Según el mensaje de mis apus, ella es como la misma Pachamama, destinada a entrar al mundo de los apus, a habitar perennemente entre las montañas como guía espiritual de su pueblo y de muchas personas a quienes ha curado y enseñado las artes curativas andinas. Ella presenta y lleva consigo el poder de cada elemento de la madre tierra, utiliza su poder a libre albedrío cuando hay mayor necesidad en uno u otro aspecto, sobre todo a quienes siente intuitivamente que debe atender.

En una tierra llena de espacios y momentos me considero un privilegiado por haber compartido un momento en la vida de María Apaza, por haber danzado con esta mujer medicina con música de viento de la Pachamama. Estos pequeños momentos e instantes de luz los conservaré dentro de mi propio almacén de grandes experiencias personales. Sulpayki María Apaza.

Fuente: http://www.takiruna.com

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