La cascada de la sirena – cuento

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LA CASCADA DE LA SIRENA

Por Arnaldo Quispe – Takiruna

Esta es la historia de la bella Kantú que muy jovencita había sido elegida para la escuela de las acllas (Acllawasi)…

Érase una singular mañana en que las Acllas recogían agua del río con sus cántaros… Kantú -que estaba distante del grupo- encontró inusualmente a un joven noble Inca que se refrescaba en un manantial. Como las jovencitas Acllas no podían ver a nadie, se hicieron amigos y cada mañana se encontraban en el río en secreto. Con el tiempo, la amistad fue transformándose en algo más y ambos descubrieron en el otro la llegada del primer amor, teniendo como único testigo el río sagrado de los Incas.

Ambos sabían que la historia iba a tener un final, ya que ella por su condición de aclla o “escogida” estaba destinada a casarse con el hijo de un Cacique de un pueblo extranjero que ni siquiera conocía.

Es así que decidieron escapar. La persecución de la joven pareja fue implacable… de día y de noche, ambos sabían que de ser capturados les esperaba la únicamente la muerte. Rápidamente los expertos rastreadores dieron con sus huellas y fueron avistados casi al caer la noche en una de las faldas del cerro Pitusiray. Esa iba a ser la última noche en que los jóvenes amantes dieran riendas sueltas a su gran amor.

Casi al amanecer, sintiéndose acorralados y no teniendo donde escapar decidieron coger sus manos y arrojarse de lo alto de una cascada. Ella desapareció entre las aguas, encontrando de esta manera la eternidad.  Él fue rescatado con vida y como castigo fue llevado a los confines del Imperio para realizar trabajos forzados. Nunca más se supo de él.

Desde entonces muchos lugareños afirman escuchar al amanecer los cantos dulces de una doncella enamorada llamando a su amor, cantos que recuerdan las sirenas de los mares y ríos sagrados. En las inmediaciones del lugar crece también la flor de Kantuta de color rojo pasión, como para recordar el amor que unió a esta joven pareja. El sector es conocido desde entonces como la cascada de la sirena.

Fuente: http://www.takiruna.com

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