Juan Vela y la ciudad del Ukhu Pacha – cuento

JUAN VELA Y LA CIUDAD DEL UKHU PACHA

Autor: Arnaldo Quispe.

Cuenta la leyenda que en las entrañas de la madre tierra existen ciudades avanzadas, hechas de oro cuyos habitantes son seres muy inteligentes. Cuando Juan Vela era un niño su abuelo Don Tito -poco antes de morir- le contó que desde hace muchas generaciones sus ancestros custodiaban el pasaje secreto que conduce a la ciudad oculta debajo de la tierra. Con el tiempo Juan Vela olvidó este secreto dentro de su memoria.

Una vez adulto, Juan Vela era un hombre que gozaba del respeto de la gente, era solidario y muy servicial. Con la práctica Juan había desarrollado importantes cualidades como saber rastrear las huellas de personas y animales, y orientarse con perfección en las oscuras noches de las sierras altoandinas, era conocido por todos como el explorador del pueblo.

En una ocasión, luego de asistir a la fiesta patronal de la aldea vecina, camino a casa, un suceso insólito cambiaría el curso de vida de Juan Vela. Aquella noche era oscura y silenciosa, en esas condiciones Juan solo sentía el ruido de sus pasos y el chasquido de sus dientes al masticar la hoja de coca. Debía caminar varios kilómetros por entre las colinas irregulares del Apu tutelar, Juan conocía el camino a la perfección y confiando en llegar más rápido decidió cortar camino por una quebrada. Al pasar por una de las paredes de roca sólida de la quebrada fue muy extraño para Juan escuchar voces, como si alguien le hablara a modo de ecos. Por un momento pensó que era el efecto de los tragos que llevaba encima. Con esa impresión se alejó del lugar y olvidó lo sucedido.

Esa noche en su sueño su abuelo le dijo que debía ciudar la puerta que conduce a la ciudad secreta, que era una responsabilidad que le correspondía por su linaje familiar. Al despertar Juan Vela tenía en su mente el fresco recuerdo del sueño, que no haría sino recordarle la vieja historia de su abuelo Tito sobre la ciudad secreta debajo de la tierra.

Juan Vela regresó al lugar y no encontró nada, ningún indicio ni pista sobre una gruta secreta. Se obsesionó con ello y cada tarde luego de sus faenas de trabajo, exploraba sin parar hasta encontrar alguna señal. Como quiera que tuvo ese extraño encuentro de noche, decidió salir a buscar la puerta secreta en plena oscuridad de la noche. Todo era en vano, no encontró nada, ni el menor indicio.

Esa misma noche Juan soño que su abuelo le contaba con precisión el lugar exacto de la puerta secreta de la ciudad de oro, pero le dijo además que en adelante sería un deber sagrado para él, ser quien cuide que nadie que sea digno entre por esta puerta dimensional. Por último, le dijo que en su corazón sabría quien podría pasar y que eso lo comprendería cuando llegue el momento.

Cuando Juan dejó de buscar de manera obsesiva, curiosamente dio con facilidad con la puerta secreta, era una pequeña gruta escondida en una pared rocosa debajo de una tupida y espesa capa de arbustos y follaje espinoso. Era una quebrada que Juan Vela conocía a la perfección, aquella donde escucharía por primera vez las voces como ecos.

Juan ingreso por la gruta pequeña, pero a medida que avanzaba la cueva se agrandaba, al punto de caminar sin tener que agacharse, era un camino profundo, frío y húmedo sin final. Juan regresaría muchas veces, siempre cuidando de no ser observado por ningún extraño. Cuando Juan llegó a las profundidades de la madre tierra dio con la ciudad secreta, era un lugar celestial, en donde había entendimiento y amor. Los habitantes lo acogieron con respeto y pureza, eran seres humanos altos y hermosos, inteligentes y se comunicaban entre sí de modo telepático.

Juan Vela fue recibido por una corte de seres espirituales, vestidos con túnicas iluminadas. Uno de ellos le habló: “te hemos estado esperando, sabiamos que vendrías”. Juan Vela tuvo la impresión que se tratase de semidioses Incas. Le dijeron además que debía purificarse y tendría que cruzar por una gruta llamada “ojo de pachamama”, luego del cual su corazón se purificaría y un segundo nacimiento espiritual llevaría un giro en su vida convirtiéndolo en guardián de saberes ancestrales y curandero andino. Una vez que Juan superó la prueba, sería en adelante el nuovo custodio de la puerta secreta que conduce a la antigua ciudad espiritual escondida en las entrañas de la madre tierra, la ciudad del Ukhu Pacha.

Fuente: www.takiruna.com

Nota: Se autoriza la difusión del presente cuento siempre y cuando se mencione al autor y la fuente respectiva. 

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